Mostrando entradas con la etiqueta microrrelatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microrrelatos. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de agosto de 2011

MICRORRELATO 22

Todo estaba en calma. La suavidad de la brisa acariciando las prominentes dunas que coronaban aquel desierto me recordaba a los delicados dedos que recorrían mi piel, y cuyas yemas rozaban con mis poros, produciendo una explosión de paz...

Todo era tranquilo. El calor abrasador en el día, el frío abrazador en la noche. La sequedad extrema del entorno, como dos labios ausentes de agua durante dos días, agrietados, abandonados, esperando a que una gota salvadora le devuelva la vida y la ternura de sus besos.

Todo era extraordinario. Hasta tal punto que, después de estrellarse el avión, aún no comprendía cómo seguía vivo en aquel inhóspito y recóndito lugar fuera de todos los confines conocidos.

miércoles, 13 de julio de 2011

MICRORRELATO 17

- Entonces, ¿desde cuándo lo sabes?

- Pues hará ya una semana...

- Y, ¿quién te lo ha dicho?

- Pues ya sabes, la que lo sabe todo.

- Pero, ¿tú crees que es verdad?

- A ver, si me lo ha dicho ella, supongo que sí es cierto.

- Pero, ¿tú crees que ella siempre dice la verdad?

- Normalmente si, aunque puede que alguna vez pueda haber inflado alguna información para dárselas de importante.

- Y, ¿no crees que algo tan escandaloso no puede que sea un bulo para liarla un poco más?

- Pues quizá, es posible. Lo que pasa es que yo ya lo he contado.

- De todos modos, si se divulga eso, puede que los implicados muerdan el anzuelo y acaben reconociendo las cosas.

- Puede ocurrir. Es muy posible. Por eso no lo voy a desmentir. Aunque no sea cierto, se merecen que la gente sepa esto, aunque tenga dudas de su veracidad.

- Pues tienes razón, yo también lo voy a contar. Que se jodan...

Moraleja: Entre lo que escuchas y lo que cuentas,  entre lo que cuentas y la verdad, hay una gran distancia. Pues imagina la distancia existente entre lo que escuchas y la verdad... Y a pesar de todo, recorremos el largo tramo para llegar a ningún sitio, para acariciar la mentira, hacerle cosquillas y convertirla en arma letal...

viernes, 4 de marzo de 2011

MICRORRELATO 16

La luna estaba más resplandeciente que de costumbre. El reflejo se proyectaba sobre el sereno y tranquilo mar que se perdía por el horizonte. La estampa era idílica. El lienzo natural de aquella noche era el marco perfecto para un acontecimiento especial.

Sobre la arena de la playa, dos cuerpos se abrazaban con pasión y ternura, como si el mundo fuese a acabarse al día siguiente. Los besos flotaban con energía sobre ellos, y las caricias se tornaban muy intensas, cargadas de emoción y nerviosismo.

Se habían conocido hacía escasamente 3 horas. El flechazo fue fulminante. Casi idílico. La conversación fue fluyendo con soltura y las sonrisas se entremezclaban con miradas sinceras y directas al corazón. Al poco tiempo, un par de copas después, decidieron retirarse un poco del chiringuito a la búsqueda de una intimidad más propicia para ese momento. 

Se habían encontrado. Cada cual tenía enfrente a esa persona soñada, imaginada, idealizada. La velada transcurrió como en un cuento de hadas.

Cuando el astro rey comenzaba a avisar de que pronto iba a irradiar la mañana de energéticos rayos de vida, decidieron separarse y marchar. Cada uno tomo un camino opuesto. Poniente y levante. Supieron que nunca más volverían a verse. Era inevitable. Era predecible. Unos días después regresarían a sus países de origen, Finlandia y Japón, una vez hubiesen completado el periodo vacacional para liberar estrés que su empresa internacional había propuesto a los altos cargos de la misma. Ninguno podía abandonar su puesto. Ninguno podía pedir traslado. Pertenecían a mundos absolutamente y completamente distintos. Y, sin embargo, se sintieron tan cercanos...

Conocieron la felicidad efímera. Pero la disfrutaron, por corta y fugaz que resultó. Y después recordaron con nostalgia pero con satisfacción aquella noche. Una noche de felicidad que se convirtió, como los buenos cafés, en un deleite duradero y placentero en la distancia.

lunes, 7 de febrero de 2011

MICRORRELATO 15

Tras unos días de reflexión decidió dar un paso importante. Su relación de pareja no era la ideal. Tenía la sensación de que no era lo que realmente quería, pero se había acomodado hasta tal punto que comenzó a entrar tiempo atrás en un rol de una leve sumisión consistente en hablar, bailarle el agua, informarle sistemáticamente de lo sucedido día a día y satisfacer sus necesidades fisiológicas de deseo carnal.

Al vivir retirados por cuestiones laborales y encontrarse sólo los fines de semana (y no todos), la frialdad que habitaba en su corazón se hacía cada vez más gélida. Pero todos los días había llamada telefónica casi siempre a la misma hora, todos los días tenía que dar habida cuenta de todo lo que hacía y deshacía, y todos los días le mandaba un sms para desearle buenos días. Pero en el interior, en su fondo más profundo no había una necesidad basada en el amor para hacer rutinariamente cada una de las acciones que llevaba a cabo. 

Lo que antes se convirtió en una situación forzada, en la que se sintió incómodo, angustiado, con ganas de romper con todo, ahora es una pieza más de su vida. En una confesión a alguien llegó a decir que quizá no era la pareja con la que siempre había soñado, pero que pensaba que conociendo nuevas personas, la situación actual nunca podría ir a mejor. Pero no era feliz, aunque si se resignó en una postura que pudiésemos calificar como la pieza de puzzle que intenta colarse en el hueco inapropiado, pero que forzándola un poco, acaba entrando.

Aquel día pensó en todo aquello, para asumir las circunstancias. Aquel día reflexionó justo antes de pronunciar el "sí quiero".

domingo, 6 de febrero de 2011

MICRORRELATO 14

¿Dónde se encuentra la medida de la amistad?
¿En qué momento te das cuenta de que el compartir con una persona te resulta tan agradable que quieres hacerlo más extensivo en el tiempo?

Manuel siempre llegaba a las tantas de la madrugada cada vez que se iba a tomar algo con los amigos. Los efectos del alcohol eran evidentes. Siempre era evidente que no debía llegar a esas cantidades, pero las que, en teoría, debían ser tres copas, al final se convertían en cuatro o cinco... Y, claro está, al superar sus límites, todo se volvía borroso y confuso.

La vuelta a casa era una odisea. Una mezcla entre risa ebria y ligero mareo, unas tremendas ganas de mingitar, hambre, y un deseo grande de tirarse a la cama.

Y cada vez se cerraba la noche para dar paso al descanso, cada vez, desde hacía algo más de un mes, y sin saber por qué, siempre recordaba a alguien. Era alguien que había conocido por internet, alguien que no conocía en persona pero que, sin embargo, había sido capaz de colarse en su memoria sin un motivo real y aparente. Era una persona sencilla, simpática, supuestamente agradable, físicamente resultona, con la que había cruzado no demasiadas palabras.Y todas las palabras habían sido cruzadas sólo por teléfono y por el messenger. Con lo cual, la percepción de esa persona era bastante sesgada, lo sufucientemente limitada y escasa como para no recordarla en ningún otro momento del día. Realmente no había amistad. Solo un par de buenas conversaciones y ya. Lo suficientemente poco como para poder valorar. Normal y lógico.
Sin embargo, cuando el alcohol se apoderaba de su yo interior, cuando sus más interiores pulsiones salían a flor de piel, era cuando recordaba aquella persona.

Únicamente cuando lo de dentro se exteriorizaba al cien por cien era cuando su cerebro recorría un camino completamente desconocido para él, y que le conducía irremisiblemente a acordarse siempre de la misma persona.¿Por qué? Él seguía preguntándoselo. Y la respuesta no estaba demasiado clara.

De todos modos, al día siguiente, siempre pasaba al olvido. Siempre se daba cuenta de que realmente no había nada. No existía amistad, no existía vínculo. No existía un por qué plantearse la posibilidad de cultivar poco a poco esa amistad.

Así que un día aquella persona que siempre venía a su memoria en momentos de verdad, no en vano, los borrachos siempre expresan sus más profundos sentimientos, aquella persona que se prestaba a mantener distendidas conversaciones con Manuel, se cansó de no avanzar y desapareció.

En ese momento, Manuel comenzó a hacerse preguntas a sí mismo. En ese momento, quizá, comenzó a echar en falta algo, por pequeño que fuese. Pero era algo. Algo especial. Algo distinto... En ese momento se preguntaba por qué recordaba alguien que no era nadie en su vida... En ese momento comenzó a intuir que, tal vez, tras esa máscara aparente de "nada", de conocimiento superficial y efímero de alguien, hubiese un trasfondo en el que nunca había reparado, en el que nunca se había parado a pensar por un instante.




En esta vida, todo tiene muchos vestidos. Todo lo que ves puede parecer lo que es, pero en otras ocasiones, se esconde tras un velo disfrazado de otra cosa, de una superficial coraza que nos extrae del mundo real para transportarnos a otro lugar en el que nos encontramos feliz a nuestra manera, pero que nos impide ver más allá del cristal del escaparate donde tenemos expuesto SÓLO aquello que nos conviene, sin arriesgarnos a arriesgar, sin exponernos más de la cuenta, sin aventurarnos a saber qué habrá al otro lado del espejo...

viernes, 7 de enero de 2011

MICRORRELATO 13

Un día como cualquier otro, Juanjo caminaba por las calles de su pueblo adoptivo, lejos, bastante lejos de su tierra natal. Allí todo era algo distinto. El carácter algo más frío, propio de aquellas tierras del centro del país, un paisaje más sombrío, propio de la Meseta central y ese habla. Sobre todo el habla. Regada de "eses" por doquier, y con todos los fonemas pronunciados en cada una de las palabras que expresaban.

Qué distinto al andaluz que Juanjo había mamado desde pequeñito, dialecto preciosista donde los haya, donde la línea melódica se convierte en un deleite para los oídos. Siempre lo comparaba con un canto divertido al castellano puro, y siempre había defendido la teoría de que, probablemente, ese andaluz, por la tendencia que tienen los idiomas a economizar, pudiese ser, en un futuro, la nueva vestimenta de ese castellano que, a su vez, también era una versión economizada y vulgar (entiéndase vulgar como perteneciente al "vulgo", al pueblo llano), del latín.

Aquel día iba a comprar unas patatas, alguna que otra manzana y unas fresas para bañarlas con nata en el fin de semana. Entró en la frutería del pueblo. Saludó como siempre a la señora Antonia, propietaria del establecimiento, y quedó esperando turno. Delante de él había dos personas. Un señor jubilado que iba a comprar su ración semanal de naranjas de zumo, y un chico, de unos 30 años, rapadete, que estaba justo tras este señor.

Una vez hubo concluido el señor mayor, el siguiente comprador se dispuso a pedir lo que necesitaba. Y dijo lo siguiente:

- Deme "uhtéh" "unah" "pocah" de "ezah" "cerezah" que "ehtán" ahí, que "ze" ven "mu" "bonicah", y también me va a "dah" "unoh" "plátanoh" que no "ehtén" "mu" "maduricoh" "pa" que "m'aguanten" un poco "máh", por "favoh".

Juanjo, que estaba pensado en sus cosas, levantó la cabeza inmediatamente. No podía creerse lo que había escuchado. Eso era motrileño. Pero motrileño del rajao rajao rajao. Del castizo, del bueno. Abosulutamente sumergido en su incredulidad, se fijó un poco más en aquel chico. La cosa es que mirándole un poco más detenidamente, le daba la impresión de que le sonaba su cara. Así que embargado por la emoción, no le quedó otra que acercarse a él, tocarle el hombro y preguntarle:

- Oye, perdona, te he "ehcuchao" "hablah". ¿De dónde "ereh" tú?

- ¿Yo? Yo "zoy" de "graná", de un pueblo que "ze" llama "Motrih".

Juanjo no se lo podía creer. Alguien de su misma tierra en el mismo pueblo que él, tan lejos como él de sus raíces. Evidentemente, se atropelló a contestar:

- "Joé" "killo", que yo "zoy" también de "Motrih".

De pronto, un par de sonrisas se dibujaron en los rostros de ambos dos. Mira que tiene narices, que tan lejos, puedas encontrarte a alguien tan cercano. En ese mismo instante decidieron tomar un café al salir de la frutería. Cada uno habló de sus procedencias y de sus motivos que les movieron a estar allí. El café se convirtió en un posterior digestivo. Al digestivo le vino el día siguiente una comida a la cual también se incorporó la novia de Rafael, otra enamorada de nuestro pedacito al sur de la Península. Y tras esa comida vino una salida nocturna para cenar por la capital.

Desde aquel instante, una amistad quedó sellada para siempre. Desde aquel instante parece que un hada bueno decidió regalarles a ambos la posibilidad de tener un trocito de su tierra natal en aquellos mundos donde la vida les había puesto. Desde aquel momento, cada vez que necesitaban sentir cerca sus raíces, simplemente tenían que escucharse el uno al otro.

La buena gente te la encuentras donde menos te lo esperas. Donde nunca imaginas. Pero si tienes la inmensa fortuna de que conviven a tu lado, entonces acepta el regalo, da gracias, y disfrútalo siempre. 

(Felicidades, Rubén)

miércoles, 5 de enero de 2011

MICRORRELATO 12

Al amanecer, sus ojos brillaron más que el resplandeciente sol de la mañana. Es cierto que llevaba dando vueltas en la cama ya algún rato. Los nervios le consumían por dentro. Si hay una mañana en que la sonrisa de un niño es más expresiva, es en ese día.

Retiró las sábanas y se incorporó. Aún era temprano. Papá y Mamá dormían. Se calzó las zapatillas de Bob Esponja y abrió con mucha cautela la puerta de su dormitorio. Como si se tratase de un astuto zorro, se deslizó con extremo sigilo por el pasillo de la vivienda. Y con igual sigilo giró el pomo para acceder donde su hermana dormía.

- Rocío, Rocío, despierta, que ya han venido.

Rocío ya estaba despierta, por supuesto. Entre los dos hermanos existía una sana competencia para ver quién de los dos era más feliz.

Los dos recorrieron el resto del pasillo hasta llegar al salón, lugar donde se había producido la magia.

- Mira, Andrés, se han comido los mantecados.

- Es verdad, y también han bebido un poco de anís. Igual venían con un poco de frío. Y con tanto trabajo, tienen que comer un poquito.

Tras hacer la comprobación de rigor en cuanto a que se habían avituallado, se giraron con muchísimo cuidado, como si quisiesen que ese movimiento fuese hecho con tranquilidad, para alargar ese momento especial y único en el año.

Entonces visualizaron el árbol y los zapatos de cada uno de los miembros de la familia. Y todo estaba repleto de cajas envueltas con preciosos papeles, y múltiples lazos de colores. Las caritas de los niños pasaron de la pequeña intriga a la más absoluta felicidad. Nunca, en todo el año, son capaces de expresar lo que sienten ese mágico 6 de enero. Es uno de los regalos más impagables que existen. Sus sonrisas sinceras y tan llenas de inocencia, pureza y magia.

Un año más, la ilusión se hizo realidad. Los Reyes Magos de Oriente pasaron por casa de Andrés y Rocío.

Dedicado a todos los niños y niñas cuya sonrisa en este día tan especial nunca debería ser arrebatada. Y también a todos aquellos y aquellas que queremos seguir sintiéndonos niños y niñas a lo largo de nuestra vida.

Feliz Noche de Reyes

MICRORRELATO 11

- Una pregunta Papá. ¿Qué preferirías, tener un hijo gay o drogadicto?

- A ver hijo. Gracias a Dios no tengo nada de eso. Pero de tener esa desgracia, preferiría que fuese drogadicto. Al menos lo podría meter en un programa de desintoxicación y podría curarlo. Las mariconadas y los maricones no se pueden curar nunca, hijo. Pero, ¿por qué lo preguntas, machote?

- Por nada, Papá, por nada...

Esa fue la última conversación que mantuvo Rubén con su padre antes de ser hallado sin vida en un acantilado de la playa, después de que su coche se precipitase al vacío y cayese al mar.

lunes, 3 de enero de 2011

MICRORRELATO 10

Un buen día apareció por casa. Rocky. Esa mirada llena de dulzura me atrapó de repente, y para siempre. Su piel aterciopelada se fundía entre mis brazos para darle calor, puesto que aún era un cachorro. 

Tímidamente asomaba su lengua para colmarme de beneplácitos, y cariños, que quedaron grabados en mis poros como el gesto de alguien que ya empecé a considerar uno más de la familia.

Aún lo recuerdo correteando por las habitaciones de casa, con su ladrido lleno de vida, y con su mirada, esa mirada que penetraba mi corazón y me dejaba feliz por dentro.

Aún siento el sonido de sus patitas acercarse hacia mí, para darme los buenos días, o cómo daba saltos de alegría cuando él y yo salíamos a pasear por la calle.

Si la amistad, la fidelidad, y el ejemplo fiel de un buen compañero pudiese nombrarse,yo le pondría Rocky.

Pero un día, dejé de oir el sonido de sus patitas, dejé de oir el ladrido amable que me llenaba el corazón, dejé de sentir el calor de su suave piel junto a mi mejilla, dejé de recibir el cariño más sincero y más puro.

Rocky se fue un mal día en el que un conductor despistado quiso dejarme tan sólo como nunca hubiese podido imaginar en mi vida...

Pero esto no acaba así, porque él sigue y seguirá viviendo por siempre y para siempre en el único lugar donde no hay tráfico, y donde el podrá corretear líbremente y sin ningún peligro: EN MI CORAZÓN.

(Microrrelato dedicado a Luis y a su gran amigo Rocky).

MICRORRELATO 9 MICROPOEMA I

CONOCIENDO EL NORTE



Cuando quieres darte cuenta,
lo que pudo ser
 solo es lo que es,
la absurda y aplastante realidad,
que se empeña en llamarse amistad,
cuando se quisiera apellidar amor.

Cuando te quieres dar cuenta,
ha partido la esperanza,
ya no existe la impaciencia,
de encontrarte enamorado.

Cuando cuenta te quieres dar,
lo efímero se vuelve raro,
y lo raro se traviste en un cumplido,
que te retuerce el pescuezo...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 8

- Y Mamá, ¿cómo fue el día de mi nacimiento?

- Pues hijo mío, fue un día de números rojos en nuestra cuenta corriente.

- ¿Y eso? ¿Por qué dices eso?

- Porque naciste un 1 de enero de 2011, con un débito de 2.500 euros.

- Lo siento Mamá...

sábado, 25 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 7

Serían más o menos las 12 de la mañana. Andrea paseaba por las calles de aquel pueblo que le vio nacer. Tras un periodo de trabajo, habían llegado las merecidas vacaciones que se disponía a disfrutar en compañía de aquellos que tuvo que dejar un día, por cuestiones de trabajo, y que solo podía ver de vez en cuando. Pero era muy emocionante volver a reencontrarse con aquellos con los que tanto había compartido.
Aquella mañana, las calles no andaban bulliciosas, se observaba poca gente en los comercios, y los viandantes caminaban algo cabizbajos, pensativos, con preocupaciones que se intuían a simple vista.
Pasó a uno de esos inmensos hipermercados donde encuentras de todo para hacer algunas compras. Los pasillos estaban muy fluidos de gente. Las cajeras reposaban la barbilla sobre su mano, que a su vez apoyaban desde el codo en la cinta deslizadora. Al acercarse con el carrito, dos de ellas se levantaron de su butaca para invitar a Andrea a que pasase para cobrarle. 
Una vez hubo salido, se dispuso a recorrer el camino que llevaba a casa de sus padres. La avenidad principal estaba repleta de un tráfico ensordecedor pero, como cualquier otro día. En las aceras, una relativa calma.
A medio camino se cruzó con Raquel, una antigua amiga de aventuras y desventuras. Ambas decidieron tomar algo. Entraron a un bar. El aforo del mismo no llegaba a 8 personas. De los cuatro camareros, dos de ellos hablaban entre sí con aspecto de preocupación. Las conversaciones eran las de un día cualquiera, y en un tono bajo, casi susurrante.
Despues de haberse refrescado y degustar unas ricas tapas de la comarca, se despidieron y Andrea prosiguió su caminar. La tónica general era la misma. 
Justo a escasos metros de su meta, se paró con Julián y María, un matrimonio a los cuales conocía desde los tiempos de colegio. Conversó con ellos. Estaban ciertamente preocupados, porque decían que no sabían cómo iban a pagar la letra de la hipoteca del piso que les vencía a la semana siguiente. Andrea intentó darles ánimo, y contagiarles de alegría, pero la tarea era bastante complicada. Se despidieron con un cierto aire de desasosiego.

Llegó al portal, subió en el ascensor, atravesó el umbral de la vivienda y se sentó en la butaca de Mamá. Quedó pensativa, reflexiva. Su madre, al verla, se acercó a ella. Le preguntó por qué le notaba tan seria.

- Mamá, hoy es 24 de diciembre, Nochebuena, y me da la impresión de que nos están robando el espíritu de la Navidad. 

- Hija mía. El espíritu de la Navidad sigue ahí. Está vivo. Pero la gente está dándole la espalda. Entre preocupaciones y el olvido de las tradiciones, la Navidad desaparece. Pero solo desaparecerá de las vidas de aquellos que dejen de creer en ella. En esta casa, hija, nunca dejará de ser Navidad.

- Ya lo sé, Mamá. Pero en esta casa no cabe todo el mundo... ¿Qué será de ellos?

(Cuento reivindicativo a favor de la recuperación del espíritu de la Navidad).

viernes, 24 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 6

- Entonces, ¿crees que mañana ocurrirá algo? Es que hay rumores, pero aún no hay nada oficial.
- Pues no se, puede que suceda, pero tienes que ser paciente. ¿A ti te han contado algo?
- Sí, pero nada sin confirmar. Todo está siendo llevado con la máxima discreción. De todos modos, tú acércate mañana a la plaza, y si hay gente, entonces es que ocurrirá... Si quieres, vente conmigo.
- Pues si. Mañana puedo hacer un hueco en lo que estoy haciendo y, si quieres, desayunamos, y después nos asomamos a la plaza, a ver qué va a pasar.
- De acuerdo, pues entonces nos vemos mañana. Buenas noches.
- Buenas noches, amigo.

Entonces Antonio se giró en la cama y entró en un sueño profundo, solo.
El resto de sus personalidades no volvieron a manifestarse en el resto de la noche.

lunes, 20 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 5

Cuando hubo apurado su taza con el último sorbo de café con leche, estuvo preparado para contestar a su interlocutor.
- Pues me iré pronto de la ciudad. Creo que ya he cumplido mi tarea aquí. Necesito un lugar más tranquilo para aislarme y meditar sobre muchas cosas. Necesito ordenar mis ideas. Creo que debo volver a encaminar mi vida.

- ¿Y no echarás de menos todo esto?

- Pues quizá sí. Pero necesito evadirme. Ahora no estoy en disposición de continuar con este ritmo frenético. Voy a dedicar más tiempo a mí y a los míos.

- Pues deseo que te vaya muy bien, que seas muy feliz y que todo te sea favorable. Siempre se está a tiempo de cambiar de rumbo y tomar otro camino, o el camino que siempre deberías haber tomado.

- Muchas gracias, de verdad. Me voy. Ya nos veremos, aunque no voy a estar demasiado visible.

Cuando salió de la cafetería, agachó la cabeza, y de ese modo, cabizbajo, se encaminó a otro lugar. A un lugar donde la vida era otra, era distinta.

Al otro lado de la calle le esperaban. Se fundieron en un gran abrazo, disfrutaron de un largo beso profundo y lleno de cariño.

Tras separar sus labios, decidió que, por fin, ya era libre para retirar y guardar el alzacuellos para siempre en el cajón del pasado...

domingo, 19 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 4

Luis caminaba por las calles de Parla, dirigiéndose a la cafetería que se encontraba un par de manzanas más abajo. Allí había quedado con los amiguetes para tomar un café y pasar la tarde entre chascarrillos y risas. 
A la altura más o menos de la rotonda que hay junto al parque, Luis observó un grupejo de adolescentes, aproximadamente entre los 15 y los 16 años. Estaban arremolinados en torno a un banco, unos sentados y otros de pie. Charlaban entre carcajadas de algo, cosa que a Luis le producía un mínimo interés.
Pero de repente, de pronto, uno de ellos se dirigió a otro de los contertulios con los que hablaba, y le dijo lo siguiente:
- Je, je, je, je. Si tu hermano es un friki. Tu hermano va a la Universidad...

(Microrrelato desgraciadamente basado en hechos reales acaecidos al escritor el domingo 12 de diciembre de 2010).

jueves, 16 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 3

Se sentía tan poderoso, tan lleno de sí mismo, que pensó durante mucho tiempo que el mundo estaba a sus pies. Pero el mundo es demasiado grande, y él demasiado pequeño. Cuando quiso darse cuenta, el mundo le engulló sin remisión, como cuando un elefante aspira con su poderosa trompa a una hormiga. No tuvo tiempo ni de respirar cuando todo se le echó encima. Sus aires de grandeza destruyeron su futuro. Un futuro mal construido a base de engaños y desconsideración a los demás. 

Sin tiempo a reaccionar, fue cayendo en el olvido hasta desaparecer de la memoria de todos aquellos que le rodeaban. 

El presidente de aquel país sumido en la más inmunda miseria cometió el error de traicionar todo aquello que más quería. Los suyos. Tras ser cazado en múltiples indecencias, el pueblo le obligó a marcharse, y se marchó, por la puerta de atrás, sin poder tan siquiera decir adiós, porque negaron la palabra para siempre.

Desapareció para siempre y,  el pueblo, aquel pueblo que en su momento le encumbró, pudo por fin respirar tranquilo...

viernes, 10 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 2

Aún no sabía realmente qué quería hacer con su vida. 
Seguía sumido a sus 25 años en un océano de dudas insensatas que arremetían contra él de modo salvaje. 
La inseguridad había armado un gran muro hormigonado, infranqueable, imposible de atravesar. 
Él mismo, involuntariamente, había decidido poner fin a su vida en vida antes de tiempo. 
Se dejó llevar por la espiral del negativismo más absurdo. 
En esa espiral se sentía protegido. 
Y se sentía protegido porque sabía que nadie se atrevía a entrar, porque era la misma representación del infierno. 
Pero qué mejor sitio que el infierno para aislarse de la vida, y dedicarse a no vivir... 
Era más cómodo no vivir. 
Siempre ha sido la postura cómoda de los cobardes que no se atreven, de aquellos que dan la vida por perdida antes de vivirla, de aquellos que no respiran de alegría por miedo a contaminarse del mundo.

Él, tarde o temprano, había firmado su propio final...

(Dedicado a aquellos que, voluntariamente, deciden dejar de vivir antes de tiempo (desafortunadamente)).

jueves, 9 de diciembre de 2010

MICRORRELATO 1

Al abrir los ojos, su vista se nubló repentinamente. La claridad de aquella nueva estancia era demasiado brillante para mantener la mirada fija en aquel punto destellante.
Tan insoportable se hizo aquella visión, que volvió a cerrar los párpados para regresar a la oscuridad en la que se encontraba tan relajado, sereno y en paz.

En ese momento, Pedro despertó del coma...