En algún recóndito rincón,
en un lugar de nuestro corazón,
se alberga la emoción,
de ver de nuevo caminar
a las imágenes de nuestra devoción.
Desde la estancia,
se saborea la distancia,
cada vez más escasa,
hacia la tremenda ilusión,
que sentimos cada año,
cuando llega el momento,
el momento más ansiado,
de vivir nuestro calvario,
con el sabor que nos da,
esta tierra que nos parió,
y que es tierra de María.
Rosarios repiqueteando,
palmas que reciben al Hijo,
que reflexiona en el monte
entre olivos y discípulos,
aguardando la Victoria,
que se resiste a llegar.
El Perdón se magnifica,
cuando la Misericordia
se hace presente,
ante los ojos motrileños,
que piden Salud y Consuelo,
cuando la vida es más injusta.
Confían en el Gran Poder,
que desde arriba todo ve,
aliviando el Mayor Dolor,
que una Madre puede resistir.
Nazareno de raza y coraje,
albergando en su interior la Esperanza,
de que la Pasión pronto pase,
que no se acentúe la Amargura,
para llegar dignamente,
a tener una Buena Muerte.
Sepulcros de pena en Motril,
Dolores de luto por la muerte,
la muerte de un hijo Expirado,
en el trágico Valle del calvario.
Yacente pereces ante nuestros ojos,
con la Soledad como unico sirviente,
destrozado por la vida,
albergado por la muerte.
Esperando que llegue el día,
de renacer Resucitado,
de encontrar la Paz enternamente,
para salvarnos de nuestros pecados,
a nosotros, humanos inconscientes.
Es Cuaresma, toca vivir intensamente para llegar a nuestra Semana Santa plenos de energía, pulcritud de espíritu y de mente.
(Editorial del 27 de febrero de 2009 para el programa "A Golpe de Llamador" de Onda Cero Motril)