martes, 24 de noviembre de 2009

SOLEDAD NECESARIA, INCOMPRENDIDA, NO DESEADA...


En la estancia se encontraba él solo, solitario frente a lo único que le acompañaba: la soledad. El vacío le carcomía por dentro hasta dejarlo sin vida interior, hasta convertirlo en un despojo vegetal carente de interés por lo más esencial y, por ende, mucho menos por lo más accesorio.


La ausencia del olor de su piel, de la suavidad de su cabello resbalando sobre su hombro, el tacto de sus dedos recorriendo su espalda se habían desvanecido de la noche a la mañana. Todo desapareció casi por arte de magia en un desasosegante canto a la desesperanza y una desesperada lucha por la supervivencia.


Pero ya todo era distinto. La pesadumbre sobrevolaba su corazón de modo constante, como si de un vigilante se tratase, que no dejara pasar nada ni nadie a su interior. Como el agua helada dentro de una roca, la sangre redujo su temperatura hasta helar arterias y venas, hasta ya no poder definir su casi olvidada sensibilidad.


Lo inusual se convirtió en el pan suyo de cada día, aquella incomprensión hecha segundos que se hacían interminables siglos de sufrimiento, remordimiento y aflicción. Nada sería igual tras la marcha del amor.


La oscura cara de la vida se había destapado con fuerza inusitada para describirle la peor de las situaciones inimaginables. Y nada podía hacer para despegar aquella sensación de su piel herida por la incomprensión y la indiferencia.


Desde la distancia, todo nos parece distinto a cuando lo vivimos desde dentro. El cegador foco de impotencia y tristeza nos impide ver la luz estelar que nos muestra otro camino posible, otra salida válida, otro por qué el cual no habíamos contemplado anteriormente. Por eso es necesario mirar a través de los ojos de los demás, a través de corazones que no están viciados por la incredulidad, para darnos cuenta de que lo negro no es tan negro, y que el gris es una combinación con blanco.


Para todos aquellos que han sufrido desamor en sus vidas...

2 comentarios:

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Y que la esperanza no es lo último que se pierde sino lo primero que se gana...

Un abrazo de campeonato.

Anónimo dijo...

VAmos ya a hablar de Santos Jesús!!!!

Carlos Jiménez