sábado, 4 de septiembre de 2010

ME VOY MOTRIL (INSPIRED BY MY HERMANO DAVID'S POST)

Me fui de Motril con el corazón en un puño, evitando cualquier derramamiento de nostalgia por mi mejilla, intentando ser fuerte ante las adversidades.


Me fui de Motril, de nuevo con el coche cargado de maletas y el alma repleta de experiencias inolvidables. Recopilo en mi memoria esos momentos que se han hecho de oro macizo y que ya son imborrables.


Me fui de Motril añorando esos raticos en la playa, digestivos de por medio, en aquellos asientos para gigantes, y regados de sonrisas y felicidad. Los tres mosqueteros se hacían a la aventura cada fin de semana, surcando nuevos parajes de la amistad y abordando desconocidas islas que, a pesar de conocer a tus amigos, aún siguen sorprendiéndote. Interminables disquisiciones cinéfilas regadas de cutty, legendario y aquarius (de limón, por supuesto), que desembocaban en risas, "sonrisas y lágrimas".Lagrimas de incontenida verborrea que nos llevaba a ese estado en el que competíamos por ver quién la soltaba más gorda. Pero ¡qué ruina de función!, amigos.


Me fui de motril con el regusto en mis sentidos de la comida casera de mi madre que se cuela por los sentidos hasta dejarte traspuesto de gozo. Y de ese tesoro nunca bien valorado que es el tapeo. Pedacitos de cielo que animan reuniones y refrescan, que falta ha hecho este veranito.


Me fui de Motril dejando atrás amigos, familia, recuerdos, vivencias, FELICIDAD, un parabrisas empañado (a ver si es posible que no respireis, por favor), ese puente que parecía que no servía para nada (es que por aquí pasa un balate que va a parar al mar, así que ya tiene su lógica), un mono borracho que siempre está en el mismo sitio (vaya sitios a los que me traéis), la voz quebradiza de Aramis, siempre al ataque, siempre dando más, siempre regalando a los oídos esa celestial colección de historias que son historia viva de la propia historia de cada uno ("es que no entiendo por qué ponen la música tal alta, si tuviesen la voz igual que la tengo yo, abrirían pubs sin música, pa hablar (todo esto subiendo mucho los graves del ecualizador)), la relajante charla de Porthos, siempre cadente, siempre situado en su lugar, siempre sensible, siempre atento, siempre sorprendente, escuchante, aportando lo mejor de sí mismo con una gratuidad que ya es muy difícil de encontrar, humilde, sencillo, AMIGO (¿vamos a por otra rosquilla de jamón...?).


Me he ido de Motril. Pero es un momento. Ya vuelvo. Es que he salido a pedir azúcar a la vecina.

7 comentarios:

Frayle dijo...

Hermano, no te me pongas triste que todavia te queda la mini "Feria de Día Motrileña" en Lominchar, ya sabes donde: en la abadia.
Que ya estoy gestionando la decoración y todo...

Jesús Ortiz dijo...

Tranquilo que está todo calculado, amigo. Aún queda la segunda parte de esta reflexión, que habla de lo que he dejado, pero también habla del tesoro que tengo fuera de Motril. Esa república independiente con su presidente y socios adjuntos es mi paraíso particular, gracias a Dios.
Por cierto, me imagino que yo seré secretario o algo de eso, no? :-)

Frayle dijo...

De secretario nada... por lo menos vicepresidente, que para eso eres natural de Motril, y en la Embajada de la Republica Independiente de Motril en España, eso es un punto a favor, jejejeje...

David R.Jiménez-Muriel dijo...

¡Ay qué penica! Una duda: ¿mosqueteros o mosqueperros? Otra; ¿Aramis?

Muy bueno, sin duda. Ya nos queda menos... también.

Jesús Ortiz dijo...

Claro. Aramis porque era jesuíta...

Jejejejeje.

Me alegro de que haya sido de tu agrado. Y si te ha producido una sonrisa positiva y nostálgica, objetivo cumplido, hermano.

J. Carlos Medina dijo...

Ha sido poco lo que he podido disfrutar de tu compañía y por tanto con mas motivo guardaré como oro en paño ese buen rato que pasamos. De la canción "vuelve a casa vuelve por navidad" no quiero ni hablar. Doy por hecho que vendras mucho antes pero espero no tener que esperar a navides para que nos tomemos litro y cuarto de café y/o una arroba de cubatillas si hace falta.

Un abrazo y espero verte muy pronto hermano.

Jesús Ortiz dijo...

Hermano Carlos. Dice el refrán que lo bueno, si breve, doblemente bueno. Y es cierto que este verano nos hemos visto poco. Pero ya tenemos dos cosas que hacer. Alegrarnos porque las veces que nos hemos visto hemos disfrutado muchísimo, y la otra es poner remedio a esta escasez de encuentro, que cuando tengo la oportunidad de compartir con personas como tú, lo breve se hace más breve si cabe, y la ilusión de un nuevo momento para echar unas risas se espera y desea como agua de mayo.
Un abrazo grandísimo.