jueves, 26 de marzo de 2009

QUIERO ESTAR CONTIGO










Al final ha sucedido lo que tenia que pasar. Al final todo ha sucumbido hacia el oscuro abismo de lo incomprensible, de lo inenarrable, de lo impensable, de lo que nadie quería que sucediese. El Maestro no va a regar con su dulce gracia ni la cuesta del Santuario de Nuestra Patrona Coronada, ni calles, ni plazas, ni rincones, ni avenidas, ni corazones, ni almas, ni motrileños que elevan su mirada para contemplar su rostro transmisor de tanto dolor y esperanza al mismo tiempo. Se ha cumplido la profética noticia que ha caído como una pesada losa en el colectivo cofrade de nuestra ciudad. Jesús de Pasión no compartirá con los suyos unas horas de verdadero sentimiento a flor de piel, de penitencia contenida tras un capillo, o sobre unas zapatillas de esparto que cargan con humildad y amor a su titular. Creo que ya no quedan lágrimas tras las pupilas de sus hermanos, de los que le aman, de los que, cada día, despiertan con su presencia dentro de sus corazones, que acuden a Él cuando la adversidad aprieta. Bueno, si es posible que quede alguna, que serán derramadas el próximo Jueves Santo, cuando estén ante el Hijo, allí, en el templo, quieto, sin poder seguirle, y arroparle por las calles, y mecerle en la noche que se prepara para vestir el tiempo de madrugá oscura y con aroma de muerte.

Y tras Él, desde hace poco tiempo, ha caminado Ella. La amarga expresión de la belleza hecha dulce rostro de ternura mullido por la desesperanza vestida de ilusión cercana y de fe puesta en en los designios del Padre. La Madre Amargura, exiquisita representación del más bonito y cariñosísimo poema de amor que alguien haya podido nunca interpretar a través de su vida de entrega, devoción y admiración por su amadísimo Hijo. La Reina Madre que el Jueves Santo surca las calles de nuestro mundo motrileño para desplegar su mimosa palabra en la que nos invita a orar a Dios y a acompañar a su retoño en su tortuoso camino hacia el calvario, monte de nuestros pecados y desvaríos.

Este año no podrá ser. Este año no. Este año la desidia, la torpeza del ser humano, la incompetencia, los tejesmanejes de aquelloos que no han sabido hacer hermandad nos ha llevado a quedarnos sin la estampa que, como la flor que explota en primavera y la llena de color y vida, Pasión y Amargura revisten el Jueves Santo de un especial tono de tristeza pero majestuosidad al mismo tiempo.

Ahora voy con la segunda parte de esta triste entrega. El próximo Jueves Santo esperaremos todos los motrileños que ambos titulares puedan ser expuestos a culto público en el Santuario de Nuestra Señora, para poder rendirles el merecido homenaje, presentarles nuestros respetos y poder acompañarles con nuestras oraciones. Esperamos que las dos imágenes puedan ser trasladadas a Motril para sentirlas cerca de nosotros, rozando nuestro corazón, acariciando nuestra alma con sus preciosísimas lágrimas. Y eso es lo que espero y deseo, puesto que los rumores no son demasiado alagüeños al respecto. Espero que nada de lo escuchado se cumpla. Deseo que el Maestro nos visite el Jueves, y que no esté sólo, sino que le de cobijo y aliento su motrileñísima Madre Amargura. Espero y deseo que todo esto se cumpla tal cual, porque nadie tiene ningún derecho a dejar huérfanos a sus hijos motrileños, porque Ellos, la Madre y el Hijo así no lo quieren. El quiere seguir entre nosotros, protegiéndonos, y Ella desea seguir siendo el puente entre el cielo y Motril, entre las alturas y la playa de levante de la que agradece su suave brisa que mece su cabello. Pasión y Amargura son motrileños por los cuatro costados, son pobladores de nuestra tierra, con raíces enterradas en la admiración y devoción de sus habitantes, que ya son imposibles de arrancar.

1 comentario:

tumbaiyo dijo...

Efectivamente allí estaré camara en mano para ver a Pasión y Amargura en el Cerro el próximo Jueves Santo. Realmente no me gustaria darme el viaje en balde y menos para encontrarme solo al Maestro.

AMARGURA ES MOTRILEÑA